Curación de heridas
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La cicatrización de heridas es el proceso por el cual el cuerpo repara el tejido dañado después de una lesión traumática de cualquier tipo, desde el corte con un papel hasta una herida de arma blanca. v Las heridas agudas cicatrizan rápidamente en cuestión de días o semanas, mientras que las crónicas, como las escaras, las úlceras en los pies o las infecciones, pueden persistir durante meses.
Algunos tejidos se regeneran con mayor facilidad que otros; según su capacidad de regeneración, estos se clasifican en lábiles, estables y permanentes. Los tejidos lábiles, como la piel, el tejido conjuntivo y el intestino delgado y grueso, cicatrizan muy bien porque contienen células madre, que son células indiferenciadas con capacidad de dividirse y de renovar las células muertas. Los tejidos estables, como el hígado, se recuperan de las lesiones haciendo que las células diferenciadas maduras se dividan o se regeneren mediante la hiperplasia. Los tejidos permanentes, como las neuronas y el tejido cardíaco, tienen una débil capacidad de regeneración, ya que carecen de estas células madre y no pueden replicarse por hiperplasia. Normalmente, los tejidos permanentes lesionados son sustituidos por tejido cicatricial o fibrosis, lo que termina por provocar la pérdida de función del tejido.
Cuando se trata de la piel, que suele ser el tejido dañado más visible, la cicatrización de las heridas se produce por primera intención, segunda intención y tercera intención. La cicatrización por primera intención se produce cuando los bordes de la herida se juntan, como ocurre cuando se cosen o suturan sus dos márgenes. Cuando esto ocurre, las células madre de la epidermis, o capa superior de la piel, se aproximan y pueden regenerar el tejido dañado cerca de la superficie de la piel, dejando una cicatriz mínima. La cicatrización por segunda intención se produce cuando se dejan abiertos los bordes de la herida. Esto puede ser consecuencia de una pérdida importante de tejido, cuando los bordes están demasiado alejados entre sí para juntarse, o cuando no es seguro juntar los bordes de la herida, como en el caso de una herida contaminada. Entre los ejemplos de cicatrización por segunda intención en los que los bordes de la piel no pueden juntarse se incluyen los alvéolos de extracción dental o las lesiones por quemaduras graves, mientras que un ejemplo de cicatrización por segunda intención debido a la contaminación de la herida es una laceración causada por un equipo agrícola sucio. Dado que los bordes de estas heridas no se aproximan, la lesión es sustituida principalmente por tejido de granulación, una mezcla de tejido conjuntivo y vasos sanguíneos, que crece desde la base de la herida hacia arriba. La cicatrización por tercera intención, o cierre retardado, tiene lugar cuando se limpia una herida y se deja abierta intencionadamente en un primer momento, debido a la elevada probabilidad de que se contamine con bacterias, como en el caso de una herida por mordedura de perro. Si estas heridas se cierran demasiado pronto por primera intención, pueden dejar atrapadas las bacterias en el interior de la herida, para producir un absceso o una infección encapsulada. En cambio, estas heridas se dejan abiertas, se limpian y se observan durante varios días antes de cerrarlas.
Para explicar los pasos de la cicatrización de heridas, imaginemos que, al cortar un pastel de crema de plátano, a la persona que lo hace se le resbala el cuchillo y se hace un corte en el dedo. Durante una lesión penetrante como esta, la piel se perfora a través de las dos capas superiores de la piel: la epidermis y la dermis. En tal caso se producen daños tanto en las células que se encuentran en estas capas como en la zona entre ellas, el llamado espacio intersticial. El espacio intersticial contiene proteínas extracelulares que actúan como el andamiaje intercelular, por lo cual, cuando este resulta dañado, las células se separan, para formar la herida abierta. El primer paso de la cicatrización de una herida es la hemostasia, que consiste en la formación de un coágulo de sangre en el lugar del traumatismo para evitar una mayor pérdida de sangre. La hemostasia comienza cuando los vasos sanguíneos afectados por el traumatismo se contraen. Las plaquetas, unos diminutos componentes de la sangre que intervienen en la coagulación, se agrupan inmediatamente alrededor del tejido afectado y se adhieren entre sí para formar un tapón plaquetario. Este tapón plaquetario se refuerza aún más con una malla proteica llamada fibrina, que finalmente forma el coágulo sanguíneo.
Una vez formado un coágulo de sangre adecuado, comienza el segundo paso de la cicatrización de la herida, que es la inflamación. Las células dañadas liberan pequeñas proteínas denominadas quimiocinas y citocinas, que reclutan células inmunitarias como macrófagos y neutrófilos hacia la zona y hacen que los vasos sanguíneos cercanos se dilaten y se vuelvan más permeables. Las células inmunitarias empiezan a filtrarse en la zona afectada y comienzan a eliminar los restos extraños, como la suciedad, y a digerir las células muertas o dañadas por la lesión, así como a destruir cualquier microbio que haya podido entrar. Al final, se forma un coágulo de sangre junto con macrófagos muertos que han consumido las células dañadas y otros restos, lo que da lugar a una costra, el vendaje natural de nuestro cuerpo.
El tercer paso de la cicatrización de la herida es la epitelización, o migración, donde las células basales, o las células madre de la epidermis, comienzan a proliferar para reemplazar las células perdidas o dañadas. Este proceso dura unas 48 horas y termina cuando la capa epidérmica se rejuvenece. No obstante, esta capa epidérmica recién formada es todavía bastante débil porque la capa dérmica más fuerte que hay debajo aún no se ha regenerado.
Aspectos destacados
en inglés
Wound healing is the process of repairing damaged tissue after an injury. Different tissues have different regenerative capacities: labile tissue, like skin and intestine, heal well, while permanent tissue, like cartilage and skeletal muscle, have limited regenerative capacity and may result in scarring. Wound healing can occur by primary, secondary, or tertiary intention depending on how the wound edges approximate. The steps of wound healing are hemostasis, inflammation, epithelialization, fibroplasia, and maturation. Hemostasis involves the formation of a blood clot to prevent further blood loss, followed by inflammation where immune cells clear debris and microbes. Epithelialization involves the regeneration of the epidermal layer, while fibroplasia strengthens the wound with the production of collagen and ground substance. Maturation involves further strengthening of the wound through collagen crosslinking and wound remodeling.
Fuentes
- "Medical Physiology" Elsevier (2016)
- "Physiology" Elsevier (2017)
- "Human Anatomy & Physiology" Pearson (2018)
- "Principles of Anatomy and Physiology" Wiley (2014)
- "Potential prognostic factors for delayed healing of common, non‐traumatic skin ulcers: A scoping review" International Wound Journal (2019)
- "Antibiotics and antiseptics for surgical wounds healing by secondary intention" Cochrane Database of Systematic Reviews (2016)