Incontinencia urinaria: Revisión de la patología
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Incontinencia urinaria: Revisión de la patología
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En la sala de Urología entran dos personas. La primera es Oleg, un hombre de 70 años que dice que tiene que ir al baño con frecuencia y también se queja de un chorro de orina débil. La segunda es Samantha, una mujer de 55 años que dice que se "mea" un poco cuando se ríe. Samantha también tiene 2 hijos y ambos nacieron por parto vaginal. Estas dos personas parecen tener incontinencia urinaria.
La incontinencia urinaria es un problema en el que el proceso de micción se produce de forma involuntaria, lo que significa que una persona puede orinar sin pretenderlo. Esto es especialmente problemático porque afecta a la higiene personal de la persona, así como a su vida social, de una forma que puede ser muy limitante.
Hagamos un breve repaso de la fisiología. A medida que la orina fluye desde los riñones hacia la vejiga, esta comienza a llenarse. La vejiga está recubierta por una capa de epitelio de transición que contiene "células en paraguas". Estas células se estiran físicamente a medida que la vejiga se llena, como un paraguas que se abre a cámara lenta. Esta expansión se ve favorecida por la relajación de la capa muscular de las paredes de la vejiga, denominada músculo detrusor. En algún momento, la vejiga se llena de orina, que acabará saliendo del cuerpo a través de la uretra.
Ahora bien, la uretra está envuelta por unos músculos que pueden impedir que la orina salga. El primero es el músculo del esfínter interno, que está formado por músculo liso y está bajo control involuntario, y suele abrirse cuando la vejiga está medio llena. El segundo es el músculo del esfínter externo, y está hecho de músculo esquelético y bajo control voluntario. Esta es la razón por la que es posible detener la orina a medio camino apretando ese músculo. Una vez que la orina ha pasado por el músculo del esfínter externo, ya no puede detenerse.
Cuando los nervios especializados de la pared de la vejiga detectan que la vejiga está medio llena, envían impulsos a la médula espinal en los niveles S2 y S3, también conocidos como centro de la micción, y a la protuberancia del cerebro. La respuesta de la médula espinal forma parte del reflejo miccional y provoca un aumento de la estimulación parasimpática y una disminución de la simpática, lo que hace que el músculo detrusor se contraiga y el esfínter interno se relaje.
También disminuye la estimulación del nervio motor del esfínter externo, permitiendo que, asimismo, se relaje. En este punto se produciría la micción, si no fuera por la protuberancia. La protuberancia es la región que entrenamos para controlar voluntariamente la micción. Si queremos retrasar la micción, la protuberancia anula el reflejo miccional, y, cuando queremos orinar, la protuberancia permite que este se produzca.
Hay varios tipos de incontinencia urinaria. La primera es la incontinencia urinaria de esfuerzo, en la que la orina se escapa cuando hay una presión abdominal elevada. Luego está la incontinencia urinaria de urgencia, en la que hay una necesidad repentina de orinar. También está la incontinencia urinaria mixta, que es una combinación de incontinencia urinaria de esfuerzo y de urgencia. Por último, existe la incontinencia urinaria por rebosamiento, cuando la vejiga no se vacía completamente. Veámoslas ahora una por una.
Empecemos por la incontinencia urinaria de esfuerzo, que se debe a un aumento de la presión abdominal que desborda los músculos del esfínter y permite la salida de la orina. Algunas actividades, como estornudar, toser o reír, aumentan la presión abdominal. Esto aumenta la presión en la vejiga y, a su vez, la orina se escapa. Si la presión en la vejiga es mayor que la presión en los esfínteres, estos no pueden retener la orina.
Recuerde que si los esfínteres están dañados, lo que también se denomina incompetencia de salida, entonces no pueden impedir la salida de la orina. Ahora bien, la incompetencia de salida puede estar causada por la hipermovilidad uretral o la deficiencia intrínseca del esfínter. La hipermovilidad uretral es una afección en la que la uretra no puede ser mantenida por los músculos que la rodean, porque son demasiado débiles. El parto vaginal puede debilitar el músculo pélvico. Por otro lado, la deficiencia intrínseca del esfínter está causada por el daño de estos músculos del esfínter, que suele ser una complicación de la cirugía de próstata.
Otro factor de riesgo para la incontinencia urinaria de esfuerzo puede ser la obesidad, porque aumenta la presión abdominal y, por tanto, la presión en la vejiga puede ser a veces mayor que la presión del esfínter. Del mismo modo, el embarazo también puede provocar incontinencia urinaria de esfuerzo, ya que el útero se sitúa por encima de la vejiga. El diagnóstico puede realizarse a partir de una prueba de esfuerzo vesical positiva en la que se puede ver directamente la salida de orina cuando una persona tose o realiza la maniobra de Valsalva. En este caso, el médico presiona y aprieta los músculos abdominales para aumentar la presión abdominal y provocar la salida de la orina. Los tratamientos de la incontinencia urinaria de esfuerzo suelen centrarse en el fortalecimiento de los músculos del suelo pélvico mediante los ejercicios de Kegel. En personas con obesidad, se recomienda la pérdida de peso y, en las mujeres, el uso de pesarios puede ser útil.
Aspectos destacados
en inglés
Urinary incontinence is a common condition that occurs when urine involuntarily leaks from the bladder, often through the internal and external sphincter muscles. There are several types of urinary incontinence, including urge incontinence, stress incontinence, and overflow incontinence.
Urge incontinence is typically caused by an overactive bladder, which can lead to sudden and strong urges to urinate that are difficult to control. Stress incontinence, on the other hand, is often due to increased pressure on the bladder, which can happen during physical activity, sneezing, or coughing. Overflow incontinence is caused by incomplete emptying of the bladder, leading to urine leakage due to bladder overfilling.
The treatment for urinary incontinence depends on the underlying cause and severity of the condition. Some common interventions include strengthening the external sphincter muscle by doing things like Kegel exercises, and catheterization or medications like alpha-blockers, which relax the smooth muscle to assist with urination.
Fuentes
- "Robbins Basic Pathology" Elsevier (2017)
- "Harrison's Principles of Internal Medicine, Twentieth Edition (Vol.1 & Vol.2)" McGraw-Hill Education / Medical (2018)
- "First Aid for the USMLE Step 1 2018, 28th Edition" McGraw-Hill Education / Medical (2017)
- "Effectiveness of preoperative pelvic floor muscle training for urinary incontinence after radical prostatectomy: a meta-analysis" BMC Urology (2014)
- "Prevalence of postpartum urinary incontinence: a systematic review" Acta Obstetricia et Gynecologica Scandinavica (2010)
- "Stress urinary incontinence in pregnant women: a review of prevalence, pathophysiology, and treatment" International Urogynecology Journal (2013)
- "Nonsurgical Management of Urinary Incontinence in Women: A Clinical Practice Guideline From the American College of Physicians" Annals of Internal Medicine (2014)
- "Benefits and Harms of Pharmacologic Treatment for Urinary Incontinence in Women" Annals of Internal Medicine (2012)