Tumores testiculares: revisión de la patología
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Tumores testiculares: revisión de la patología
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Afecciones crónicas
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Kyle, de 25 años, acude a la consulta tras palparse un bulto en el testículo izquierdo mientras se duchaba esta mañana. En la exploración física, hay una masa no sensible a la palpación, redonda, firme y gomosa en el testículo izquierdo que no se transilumina con la luz. La ecografía escrotal muestra una masa sólida de 1,4 cm sin componentes quísticos. Las pruebas de laboratorio revelan concentraciones normales de gonadotropina coriónica humana, o hCG, y de α-fetoproteína, o AFP. William, de 32 años, acude a la consulta del médico quejándose de intolerancia al calor, sudoración excesiva, palpitaciones, deposiciones frecuentes y pérdida de peso reciente a pesar del aumento del apetito. Sus antecedentes médicos carecen de datos de interés. En la exploración, la glándula tiroides es normal, sin signos de bocio ni nódulos. Sin embargo, se palpa un nódulo duro en el testículo derecho que no se transilumina con la luz y aparece sólido en la ecografía escrotal. Los estudios de laboratorio muestran un aumento de las concentraciones séricas de T4 y T3, así como concentraciones de hCG extremadamente altas.
Según la presentación inicial, Kyle y William tienen alguna forma de tumor testicular. De hecho, los tumores testiculares son la neoplasia maligna sólida más frecuente en los hombres de entre 20 y 35 años.
Es importante saber que los principales factores de riesgo para desarrollar cáncer testicular, especialmente la variedad de células germinales, son la criptorquidia, que es cuando los testículos no descienden al escroto o se quedan retenidos en el canal inguinal, y el síndrome de Klinefelter, en el que las personas biológicamente masculinas heredan más de un cromosoma X, lo que da lugar a testículos pequeños y poco desarrollados.
En cuanto a los síntomas, la mayoría de las veces un tumor testicular aparece como un bulto pequeño y firme que suele ser indoloro, pero a veces puede causar un dolor agudo o sordo en los testículos y en la parte inferior del abdomen. En los casos más graves, los síntomas pueden proceder de un tumor maligno que metastatiza en otros órganos. Lo más habitual es que lo haga por vía hematógena en los pulmones, lo que provoca disnea o hemoptisis, que es la tos con sangre, o en el cerebro, lo que provoca cefalea, náuseas, vómitos o crisis convulsivas. Otra vía de metástasis de las células cancerosas es el sistema linfático testicular que drena en los ganglios linfáticos retroperitoneales. La metástasis en estos ganglios linfáticos provoca síntomas como lumbalgia.
Una vez que se ha palpado un bulto en el testículo, el diagnóstico puede confirmarse con una ecografía. Recuerde también que, en una prueba de transiluminación, los tumores sólidos no se transiluminan con la luz, mientras que el hidrocele y los quistes sí lo hacen. Después se puede hacer un estudio de imagen con una TC o una RM para buscar signos de metástasis si se sospecha un carcinoma. A continuación, se hacen pruebas de laboratorio para medir las concentraciones de marcadores tumorales, como la PLAP, la hCG y la AFP. También se puede medir la LDH, pero no es muy específica. Según el tipo de tumor testicular, estos marcadores aumentan con un patrón diferente. Esa es una forma habitual de obtener pistas sobre un tipo de tumor en particular. Otro hecho muy importante es que no deben hacerse biopsias de los tumores testiculares. Esto se debe a que la linfa del escroto es drenada por los ganglios linfáticos inguinales superficiales y no por los retroperitoneales. Por lo tanto, cortar el escroto abriría una ruta adicional por donde podrían escapar las células cancerosas y metastatizar.
El tratamiento consiste en la extirpación quirúrgica de todo el testículo, llamada orquiectomía radical, seguida de quimioterapia y radioterapia si el tumor se ha extendido. Tras la extirpación, se puede hacer un estudio histopatológico, que incluye un examen macroscópico y microscópico, para determinar el tipo de tumor.
Hay dos tipos de tumores testiculares: los tumores de células germinales, que derivan de las células germinales primordiales, que son las células que pueden dar lugar a todos los demás tejidos y órganos; y los tumores de células no germinales o tumores del estroma y los cordones sexuales, que se originan en las células de Sertoli, que son células de apoyo dentro de los túbulos seminíferos, o en las células de Leydig, que se encuentran fuera de los túbulos y secretan hormonas sexuales.
Los tumores de células germinales representan casi el 95% de todos los tumores testiculares. Pueden clasificarse en seminomas y tumores no seminomas, que comprenden los tumores del saco vitelino, los coriocarcinomas, los teratomas y los carcinomas embrionarios. La razón de esta clasificación es que un seminoma, en general, tiene un crecimiento lento, metastatiza tarde, responde muy bien a la radioterapia y tiene un excelente pronóstico. Por el contrario, los tumores no seminomas son en general más agresivos, metastatizan pronto, tienen una respuesta variable al tratamiento y su pronóstico es variable. Sin embargo, es importante saber que la mayoría de los tumores de células germinales son mixtos y el pronóstico se basa en el peor componente.
El seminoma es el tipo de tumor de células germinales más frecuente. En el examen macroscópico de este tumor suele observarse una masa homogénea sin hemorragia ni necrosis. En el examen microscópico, las células tumorales son grandes, con núcleos centrales rodeados de citoplasma claro. El término clave es "aspecto de huevo frito". Otro dato de alto rendimiento que hay que conocer es que es el análogo testicular del disgerminoma de ovario. Las pruebas de laboratorio pueden mostrar un aumento de las concentraciones de PLAP, pero las concentraciones de AFP siempre son normales. La hCG suele ser también normal, pero, en casos raros, podría estar aumentada.
Aspectos destacados
en inglés
Testicular tumors are abnormal growths that can develop in one or both testicles. Most testicular tumors are germ cell tumors and can be classified into seminomas, which are the common ones and have a better prognosis; and non-seminomas, which have a worse prognosis.
Non-seminomas include yolk sac tumors, which are the most common type in children; choriocarcinomas, which are associated with hyperthyroidism and gynecomastia; teratomas, which are usually benign in children and malignant in adults; and embryonal carcinomas, which are rare as pure carcinomas but a common element of mixed germ cell tumors. Non-germ cell testicular tumors come from the Sertoli cells, which don't produce hormones, or the Leydig cells which can secrete excess male and female sex hormones. Diagnosis is made primarily with physical examination, ultrasound findings, and determination of serologic tumor markers, including PLAP, AFP, hCG, and LDH. Treatment is radical orchiectomy, chemotherapy, or radiotherapy.
Fuentes
- "Robbins Basic Pathology" Elsevier (2017)
- "Harrison's Principles of Internal Medicine, Twentieth Edition (Vol.1 & Vol.2)" McGraw-Hill Education / Medical (2018)
- "Sternberg's Diagnostic Surgical Pathology" LWW (2009)
- "Medical Treatment of Advanced Testicular Cancer" JAMA (2008)
- "Testicular Cancer: A Prototypic Tumor of Young Adults" Seminars in Oncology (2009)
- "Testicular Choriocarcinoma Presenting as Hyperthyroidism" The American Journal of Medicine (2013)