Hemorragia subaracnoidea

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Hemorragia subaracnoidea

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Disfunción cerebral global

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Hay dos tipos principales de accidente cerebrovascular: el hemorrágico, que se produce cuando una arteria se rompe y sangra dentro del cerebro, y el isquémico, que se produce cuando una arteria se bloquea.

Los accidentes cerebrovasculares hemorrágicos pueden dividirse a su vez en dos tipos: hemorragia intracerebral, que es cuando el sangrado se produce dentro del cerebro, y hemorragia subaracnoidea, que es cuando el sangrado se produce entre la piamadre y la aracnoides, las capas interna y media que envuelven el cerebro.

Vamos a hablar de la hemorragia subaracnoidea, que puede causar la muerte rápidamente si no se trata.

Las hemorragias subaracnoideas pueden dar lugar a una acumulación de sangre debajo de la aracnoides que aumenta la presión intracraneal e impide que fluya más sangre al cerebro.

Las tres capas protectoras del cerebro son las meninges.

La capa interna de las meninges es la piamadre, la capa media es la aracnoides y la capa externa es la duramadre.

Entre la aracnoides y la piamadre se encuentra el espacio subaracnoideo, que alberga el líquido cefalorraquídeo o LCR.

El LCR es un líquido claro y acuoso que se bombea alrededor de la médula espinal y el encéfalo, los baña en nutrientes y amortigua los impactos.

Este espacio es también el lugar por donde transitan las arterias que irrigan el cerebro, y es el lugar de la barrera hematoencefálica donde el LCR y el sistema vascular pueden intercambiar nutrientes.

El encéfalo tiene varias regiones: la más evidente es el cerebro, que se divide en dos hemisferios cerebrales, cada uno de los cuales tiene una corteza (una región externa) dividida en cuatro lóbulos que son el frontal, el parietal, el temporal y el occipital.

También hay otras estructuras, como el cerebelo, que está debajo, y el tronco del encéfalo, que se une con la médula espinal.

El cerebro derecho controla los músculos del lado izquierdo del cuerpo y viceversa.

El lóbulo frontal controla el movimiento y la función ejecutiva, que es la capacidad para tomar decisiones.

El lóbulo parietal procesa la información sensitiva, que permite localizar con exactitud dónde estamos físicamente y guía los movimientos en un espacio tridimensional.

El lóbulo temporal interviene en la audición, el olfato y la memoria, así como en el reconocimiento visual de caras y en el lenguaje.

Por último, el lóbulo occipital es el principal responsable de la visión.

Dentro de la corteza hay estructuras más profundas como la cápsula interna, que es como una autopista que permite que la información fluya a través de las neuronas que van y vienen en la corteza cerebral.

También están los ganglios basales, que ayudan a controlar el movimiento suave y la función cognitiva, junto con el cerebelo.

El cerebelo también ayuda a la coordinación muscular y al equilibrio.

Por último, el tronco del encéfalo desempeña una función vital en actividades como la frecuencia cardíaca, la presión arterial, la respiración, la motilidad intestinal y la conciencia.

El cerebro recibe sangre de las arterias carótidas internas izquierda y derecha, así como de las arterias vertebrales izquierda y derecha, que se unen para formar la arteria basilar.

Las arterias carótidas internas desembocan en las arterias cerebrales medias izquierda y derecha que irrigan las porciones laterales de los lóbulos frontal, parietal y temporal del cerebro.

Cada arteria carótida interna emite también ramas denominadas arterias cerebrales anteriores que irrigan la porción medial de los lóbulos frontal y parietal y se conectan entre sí con un vaso sanguíneo pequeño y corto de conexión denominado arteria comunicante anterior.

Por su parte, las arterias vertebrales y la arteria basilar se ramifican para irrigar el cerebelo y el tronco del encéfalo.

Además, la arteria basilar se divide para convertirse en las arterias cerebrales posteriores derecha e izquierda, que irrigan principalmente el lóbulo occipital, parte del lóbulo temporal y el tálamo.

Por último, cada una de las arterias carótidas internas emite una rama llamada arteria comunicante posterior que se une a las arterias posteriores de cada lado.

Juntas, las arterias principales y las arterias comunicantes forman el llamado polígono de Willis, un anillo por el que la sangre puede circular de un lado a otro en caso de obstrucción.

La hemorragia subaracnoidea puede producirse por tres causas.

La primera causa y la más frecuente de las hemorragias subaracnoideas son los aneurismas, que es cuando un vaso sanguíneo tiene paredes débiles y empieza a abultarse hasta tener un diámetro una vez y media más grande de lo normal.

Los aneurismas cerebrales más frecuentes son los saculares, que tienen una forma redondeada característica en un lado de la arteria.

La mayoría de los aneurismas cerebrales saculares se originan en la mitad anterior del polígono de Willis, mientras que solo algunos se originan en la mitad posterior.

Algunos trastornos genéticos, como el síndrome de Marfan, causan una anomalía en los tejidos conjuntivos de las arterias y también pueden predisponer a las personas a tener aneurismas saculares.

Los aneurismas pueden romperse cuando se produce un aumento de la presión intracraneal, como puede ocurrir al coger mucho peso.

La segunda causa más frecuente es una lesión traumática, como al caerse y golpearse la cabeza.

Las arterias del espacio subaracnoideo no tienen soporte y pueden romperse fácilmente.

La tercera causa de una hemorragia subaracnoidea es una malformación arteriovenosa.

Aspectos destacados

en inglés

A subarachnoid hemorrhage (SAH) is bleeding into the subarachnoid space, the area between the arachnoid membrane and the pia mater surrounding the brain. This may occur spontaneously, usually from a ruptured cerebral aneurysm, or may result from a head injury.

Symptoms of subarachnoid hemorrhage can include sudden, severe headache; nausea and vomiting, confusion, or reduced level of consciousness. Diagnosis is usually done with a CT or MRI that shows blood in the subarachnoid space and blood in a lumbar puncture. Treatment requires prompt surgery to stop the bleeding and prevent further damage. Medications may also be prescribed to reduce swelling and control seizures.

Fuentes

  1. "Robbins Basic Pathology" Elsevier (2017)
  2. "Harrison's Principles of Internal Medicine, Twentieth Edition (Vol.1 & Vol.2)" McGraw-Hill Education / Medical (2018)
  3. "Pathophysiology of Disease: An Introduction to Clinical Medicine 8E" McGraw-Hill Education / Medical (2018)
  4. "CURRENT Medical Diagnosis and Treatment 2020" McGraw-Hill Education / Medical (2019)
  5. "NEUROwords Dr. Thomas Willis’ Famous Eponym: The Circle of Willis" Journal of the History of the Neurosciences (2005)
  6. "Cerebral Aneurysms" New England Journal of Medicine (2006)
  7. "Subarachnoid Hemorrhage" Emergency Medicine Clinics of North America (2016)