Fármacos antifúngicos diversos
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Fármacos antifúngicos diversos
Farmacología
Antibióticos
Antiparasitarios
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Los antifúngicos son una clase de fármacos utilizados para tratar las micosis, o infecciones por hongos.
Las micosis pueden ser superficiales, es decir, localizadas en la piel, o convertirse en infecciones sistémicas en pacientes inmunodeficientes.
Los antifúngicos actúan por acción fungistática, es decir, inhiben el crecimiento de los hongos, o por acción fungicida, cuando destruyen los hongos.
Los antifúngicos incluyen la familia de los azoles y una nueva clase de fármacos, las equinocandinas; pero también hay muchos otros antifúngicos con mecanismos similares o diferentes de los que hablaremos en este vídeo.
La mayoría de las células fúngicas tienen una pared celular externa resistente y una membrana celular interna.
La membrana celular está formada principalmente por fosfolípidos con algunas moléculas de esteroles o esteroides modificados mezcladas.
Los seres humanos tienen colesterol, mientras que los hongos tienen ergosterol.
Ambas moléculas de esteroles ayudan a mantener la estabilidad de la membrana celular en un amplio rango de temperaturas.
El precursor de ambas moléculas es el lanosterol.
El precursor del lanosterol es el escualeno.
La escualeno epoxidasa es la enzima que cataliza la conversión de escualeno en lanosterol.
Los hongos tienen una enzima del citocromo p450 llamada 14-alfa-desmetilasa en sus mitocondrias y retículos endoplásmicos, que convierte el lanosterol en ergosterol.
Sin ergosterol, la estructura de la membrana celular se altera.
Esto hará que las proteínas unidas a la membrana, como los canales iónicos, dejen de funcionar correctamente.
La membrana también se vuelve frágil, lo que finalmente conduce a la inhibición del crecimiento de los hongos.
Los polienos son antibióticos antifúngicos de origen natural que alteran la permeabilidad de la membrana celular.
Entre ellos se encuentran la amfotericina, también llamada amfotericina B, y la nistatina.
Los polienos tienen características tanto hidrófilas, es decir, les gusta el agua, como lipófilas, es decir, les gustan las grasas.
Se unen al ergosterol, y el núcleo hidrófilo provoca la formación de poros artificiales en la membrana celular, creando así una membrana permeable.
Esto provoca cambios significativos en el equilibrio iónico, incluida la pérdida de potasio intracelular.
Según su concentración, los polienos son fungistáticos o fungicidas.
La amfotericina B es uno de los fármacos más importantes para el tratamiento de las micosis sistémicas.
Se utiliza para combatir las infecciones sistémicas causadas por Aspergillus, Blastomyces, Candida albicans, Cryptococcus, Histoplasma y Mucor, sola o combinada con otros fármacos.
Sin embargo, se ha demostrado que varios azoles y equinocandinas son tan eficaces en micosis sistémicas específicas como la amfotericina B, con menos riesgo de toxicidad.
La amfotericina B también se utiliza en el tratamiento de la leishmaniasis visceral, causada por parásitos protozoarios del género Leishmania, que cursa con fiebre, pérdida de peso, fatiga, anemia e hinchazón considerable del hígado y el bazo.
Suele administrarse por infusión intravenosa lenta, ya que no se absorbe bien en el tubo digestivo.
En la meningitis fúngica se ha utilizado la administración intratecal, es decir, la inyección en el conducto raquídeo, o en el espacio subaracnoideo, ya que el fármaco se distribuye ampliamente a todos los tejidos excepto al sistema nervioso central, o SNC, cuando se administra por vía intravenosa.
También puede administrarse localmente en el tratamiento de úlceras micóticas de la córnea y queratitis.
La amfotericina se elimina principalmente a través del metabolismo hepático, mientras que una pequeña fracción se excreta por los riñones.
Los efectos secundarios más frecuentes están relacionados con la infusión e incluyen fiebre, escalofríos, espasmos musculares, vómitos, cefalea y, en los casos más graves, hipotensión y reacciones anafilácticas.
El efecto secundario más grave es la nefrotoxicidad, que depende de la dosis y puede disminuirse con la hidratación.
También puede producirse anemia debido a la disminución de la producción de eritropoyetina por los riñones.
La amfotericina disminuye la tasa de filtración glomerular en la mayoría de los pacientes, que mejora tras la interrupción del tratamiento, y provoca acidosis tubular renal con pérdida de magnesio y potasio.
Esto puede causar hipopotasemia e hipomagnesemia, que a menudo requieren suplementos de potasio y magnesio.
El desequilibrio electrolítico puede provocar arritmias.
Otros efectos secundarios son el deterioro de la función hepática, y la administración intratecal puede causar crisis convulsivas y neurotoxicidad.
La nistatina es un antifúngico que solo es eficaz en el tratamiento de las infecciones por Candida de la piel, las mucosas y el tubo digestivo.
Se utiliza por vía tópica para las infecciones superficiales o por vía oral para combatir los hongos gastrointestinales en pacientes con mecanismos de defensa deteriorados.
Los efectos secundarios de la forma oral comprenden trastornos gastrointestinales como náuseas, dolor abdominal, vómitos y diarrea.
Tanto la forma oral como la tópica pueden provocar reacciones de hipersensibilidad como el síndrome de Stevens-Johnson, que es una enfermedad inmunomediada peligrosa que afecta a la piel y a las mucosas, como la boca y los genitales; exantema; prurito; y quemazón.
La terbinafina es un antibiótico antifúngico sintético que altera la permeabilidad de la membrana celular.
Actúa inhibiendo la escualeno epoxidasa, que interviene en la síntesis de ergosterol a partir del escualeno en la membrana celular del hongo.
Esta acumulación de escualeno es tóxica para la célula y es responsable de la acción fungicida de la terbinafina.
La terbinafina es tanto lipófila como queratinófila, lo que significa que se acumula en el tejido adiposo y en la queratina, el material estructural clave del cabello y las uñas.
Se utiliza para tratar la dermatofitosis de la piel, también conocida como tiña, que es una infección fúngica de la piel que produce un exantema rojo, circular y pruriginoso, y es muy eficaz contra la onicomicosis, una infección fúngica de la uña que provoca discromía blanca o amarilla de la uña, engrosamiento de la misma y la separación de la uña del lecho ungueal.
La terbinafina puede administrarse por vía tópica u oral.
Los efectos secundarios son leves e infrecuentes.
Entre ellos se encuentran las alteraciones gastrointestinales, el exantema, la cefalea, los mareos y las alteraciones del gusto.
La griseofulvina es un antifúngico de origen natural aislado de cultivos de Penicillium griseofulvum, y puede utilizarse como la terbinafina para tratar las dermatofitosis de la piel y las uñas.
Sin embargo, ha sido sustituido en gran medida por la terbinafina y los azoles.
Aspectos destacados
en inglés
There are a few different types of antifungal medications, but they all work in similar ways. Most of them work by disrupting the formation of the fungal cell wall, which eventually kills the fungus. Some common antifungal medications include azoles (such as fluconazole and itraconazole), polyenes (such as amphotericin B and nystatin), and echinocandins (such as caspofungin and anidulafungin).
Fuentes
- "Katzung & Trevor's Pharmacology Examination and Board Review,12th Edition" McGraw-Hill Education / Medical (2018)
- "Rang and Dale's Pharmacology" Elsevier (2019)
- "Goodman and Gilman's The Pharmacological Basis of Therapeutics, 13th Edition" McGraw-Hill Education / Medical (2017)
- "The antifungal pipeline: a reality check" Nature Reviews Drug Discovery (2017)
- "Onychomycosis" Journal of the American Academy of Dermatology (2019)
- "New Antifungal Agents and New Formulations Against Dermatophytes" Mycopathologia (2016)