Síndrome del intestino irritable
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Síndrome del intestino irritable
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El síndrome del intestino irritable, o SII, describe un patrón de episodios recidivantes de dolor abdominal y anomalías de la motilidad intestinal que causan estreñimiento, diarrea, o una mezcla de ambos, y a menudo el dolor abdominal mejora después de una evacuación.
Aunque suene similar, el SII es diferente de la enfermedad inflamatoria intestinal o EII, que implica algunos de los mismos síntomas del SII, pero también incluye inflamación, úlceras u otras lesiones intestinales, mientras que el SII no y puede considerarse un trastorno funcional.
No se conocen bien los mecanismos biológicos subyacentes que producen los síntomas del síndrome del intestino irritable, por lo que la mayoría de los estudios se centran en estos síntomas clave: el dolor abdominal y las anomalías de la motilidad intestinal.
Con respecto al dolor abdominal, muchas personas con síndrome del intestino irritable tienen "hipersensibilidad visceral", lo que significa que las terminaciones nerviosas sensitivas de la pared intestinal tienen una respuesta anómalamente fuerte a estímulos como el estiramiento durante y después de una comida.
Esta hipersensibilidad visceral podría explicar por qué las personas con la enfermedad experimentan dolor abdominal recidivante.
El mecanismo subyacente de las anomalías de la motilidad intestinal está un poco menos claro.
Una pista es que el consumo de alimentos que contienen hidratos de carbono de cadena corta, como la lactosa y la fructosa, suele desencadenar los síntomas.
Una posible explicación es que los hidratos de carbono de cadena corta no absorbidos actúan como solutos que atraen agua a través de la pared gastrointestinal y hacia el lumen.
Además de desencadenar hipersensibilidad visceral que provoca dolor, ese exceso de agua también puede provocar espasmos en el músculo liso que recubre el intestino y producir diarrea si el exceso de agua no se reabsorbe en el organismo.
Para empeorar las cosas, la flora bacteriana gastrointestinal suele metabolizar los hidratos de carbono de cadena corta no absorbidos, lo que produce gases que podrían provocar más hinchazón, espasmos o dolor.