Anemia ferropénica
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Anemia ferropénica
Sangre y sistema linforreticular
Anemia, citopenias y anemias por policitemia
Trastornos de la coagulación (condiciones hipercoaguables e hipocoagulables)
Trastornos infecciosos e inmunológicos
Neoplasias
Trastornos traumáticos, mecánicos y vasculares
Revisión de la patología sanguínea y del sistema linfarreticular
Transcripción
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La anemia es un trastorno en el que se produce una disminución del número de eritrocitos sanos en el organismo.
Anemia ferropénica significa anemia causada por deficiencia de hierro.
La anemia ferropénica es también el tipo de anemia más frecuente en todo el mundo.
Si se observan de cerca, se puede apreciar que los eritrocitos están cargados con millones de copias de la misma proteína exacta llamada hemoglobina, que se une al oxígeno y convierte las células sanguíneas en pequeños transportadores de oxígeno y, básicamente, permite que el oxígeno llegue a todos los tejidos del organismo.
Si se observa con más detenimiento, se ve que la hemoglobina está formada por cuatro moléculas de hemo, que tiene hierro justo en el centro.
Esta molécula de hierro es la que se une al oxígeno, por lo que cada molécula de hemoglobina puede unirse a cuatro moléculas de oxígeno.
Además, el hierro también es una parte importante de proteínas como la mioglobina, que suministra y almacena oxígeno en los músculos, y de enzimas mitocondriales como la citocromo oxidasa, que ayudan a generar ATP.
Normalmente, cuando un eritrocito muere, se recicla parte del hierro que contiene.
Pero también se pierde alrededor de 1 miligramo de hierro cada día: una parte a través del sudor, otra en las células de la piel desprendidas y otra en las células que se desprenden en el tubo digestivo y que salen del cuerpo a través de las heces.
Sin embargo, la mayoría de las personas ingieren entre 10 y 20 mg de hierro al día en la dieta y absorben aproximadamente el 10%, es decir, 1 o 2 mg, por lo que hay un equilibrio.
La dieta contiene dos formas de hierro.
La primera es el hierro hemo, o hierro unido a la hemoglobina o a la mioglobina, que procede de productos animales como la carne.
El hierro hemo se encuentra en estado ferroso, o Fe2+.
La otra forma es el hierro no hemo, que son moléculas de hierro libres en estado férrico, o Fe3+.
El hierro no hemo procede de alimentos de origen vegetal como las espinacas y las judías.
Cuando los alimentos se descomponen en el estómago, se libera hierro.
El hierro hemo se absorbe directamente en las células duodenales, donde se descompone para liberar moléculas de Fe2+.
Sin embargo, el hierro no hemo debe reducirse primero a hierro hemo.
El ácido clorhídrico del estómago activa un grupo de enzimas en las células duodenales, que en conjunto se llaman ferrorreductasa, que reduce el hierro no hemo a moléculas de Fe2+.
Las moléculas de Fe2+ se unen entonces a una proteína de las células duodenales llamada ferritina, que almacena temporalmente el hierro.
Cuando el organismo necesita hierro, algunas moléculas de Fe2+ se liberan de la ferritina y se transportan a la sangre, donde la enzima hefestina las convierte de nuevo al estado Fe3+.
Las moléculas de Fe3+ se unen entonces a una proteína transportadora de hierro llamada transferrina que lleva el hierro a varios tejidos diana y lo libera allí.
El Fe3+ entra en las células de estos tejidos, donde hay algo más de ferritina que puede almacenarlo para su uso futuro.
La anemia ferropénica puede desarrollarse como resultado de cuatro causas principales: disminución de la ingesta, disminución de la absorción, aumento de la demanda y aumento de las pérdidas.
La disminución de la ingesta es la causa más frecuente de la anemia ferropénica en todo el mundo, y se produce en los lactantes porque la leche materna es sorprendentemente baja en hierro; y en los vegetarianos, cuya ingesta de hierro es mayoritariamente hierro no hemo, que es más difícil de absorber.
También puede producirse una disminución de la absorción cuando hay una disminución de la producción de ácido gástrico, como después de una gastrectomía, en la que se extirpa quirúrgicamente una parte del estómago.
También puede producirse una disminución de la absorción en la enfermedad inflamatoria intestinal y en la celiaquía, que causan inflamación y destrucción de las células duodenales.
La demanda puede aumentar en los niños y los adolescentes debido al rápido crecimiento y al aumento del volumen sanguíneo, lo que les obliga a producir más hemoglobina.
También puede producirse durante el embarazo debido a las mayores necesidades de hierro para el desarrollo del feto.
Por último, en las personas con hemorragias lentas crónicas suele aumentar la pérdida de hierro, ya que este se pierde con los eritrocitos.
Esto incluye a las mujeres con menstruaciones frecuentes o abundantes o a las personas con úlceras gástricas sangrantes y, sobre todo, a los hombres de edad avanzada con cáncer de colon, porque el tumor puede sangrar y causar anemia.
De hecho, el primer síntoma del cáncer de colon suele ser la anemia ferropénica.
Fuentes
- "Robbins and Cotran Pathologic Basis of Disease, Professional Edition E-Book" Elsevier Health Sciences (2014)
- "Iron-Deficiency Anemia" National Heart, Lung, and Blood Institute
- "Blood and Bone Marrow Pathology" Churchill Livingstone (2010)
- "Iron Deficiency Anemia" Medical Clinics of North America (2017)
- "Haematology" Churchill Livingstone (2012)
- "Iron-Deficiency Anemia" New England Journal of Medicine (2015)
- "Iron deficiency anemia" PubMed (2007)