Enfermedad inflamatoria intestinal: revisión de la patología
10,822visualizaciones
Enfermedad inflamatoria intestinal: revisión de la patología
Aparato digestivo
Trastornos congénitos
Trastornos del hígado y del sistema biliar
Trastornos de la cavidad oral, las glándulas salivales y el esófago
Trastornos del páncreas
Trastornos de la cavidad peritoneal
Trastornos del estómago, intestino delgado, colon, recto y ano
Trastornos infecciosos, inmunológicos e inflamatorios
Neoplasias
Trastornos traumáticos y mecánicos
Revisión de las enfermedades del aparato digestivo
Transcripción
Revisores de contenido
Colaboradores/as
Alex es un estudiante universitario de 21 años que tiene antecedentes de episodios frecuentes de dolor abdominal y diarrea hemorrágica desde hace 2 meses.
Chris también es un estudiante universitario de 21 años con úlceras dolorosas en la boca, dolor abdominal intermitente y diarrea sin sangre desde hace años.
Además, Chris tiene antecedentes de cálculos renales recidivantes.
Tras una exploración minuciosa, se solicita una colonoscopia en ambos casos.
En el caso de Alex, hay una inflamación circunferencial que es continua en toda una sección del recto y el colon.
En el caso de Chris, hay parches lineales de lesiones en el colon con mucosa normal entre ellos, y el recto no está afectado.
Alex y Chris padecen la enfermedad inflamatoria intestinal o EII, que se caracteriza por una inflamación crónica del tubo digestivo causada por reacciones autoinmunes, así como por síntomas sistémicos como fatiga, fiebre y pérdida de peso involuntaria.
La EII suele aparecer antes de los 30 años.
No se conoce la causa exacta, pero se sabe que tiene un componente genético porque es hereditaria.
Existen dos tipos de EII: la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa.
Vamos a ver estas dos enfermedades, empezando por la enfermedad de Crohn, que está causada principalmente por una respuesta celular Th1 anómala, y un factor de riesgo conocido es el tabaquismo.
En la enfermedad de Crohn, la inflamación puede aparecer en cualquier parte del tubo digestivo, desde la boca hasta el ano, pero no suele afectar al recto.
Suele ser más grave en el íleon terminal.
Los síntomas gastrointestinales incluyen dolor abdominal de tipo cólico, diarrea líquida que puede ser hemorrágica o no, y a veces síntomas de malabsorción como desnutrición, esteatorrea o deficiencia de B12.
Un hallazgo muy frecuente a tener en cuenta son las úlceras aftosas en la boca.
Algunos pacientes pueden presentar también afectación esofágica, con odinofagia y disfagia.
Los síntomas extraintestinales incluyen artritis, uveítis y epiescleritis, y lesiones cutáneas como el pioderma gangrenoso y el eritema nodoso.
Además, la enfermedad de Crohn conlleva un mayor riesgo de cálculos renales y biliares.
Esto se debe a que los daños en el íleon terminal disminuyen la absorción de grasas y sales biliares en el intestino.
Las grasas se unen al calcio, lo que impide que este se una a los oxalatos.
Los oxalatos libres se absorben en el intestino y acaban formando cálculos de oxalato de calcio en los riñones.
Por otro lado, las sales biliares se unen normalmente al colesterol para hacerlo soluble en agua.
Si hay una disminución de la absorción de las sales biliares, el colesterol puede acumularse y formar cálculos en la vesícula.
Con el tiempo, la enfermedad de Crohn puede dar lugar a complicaciones como la estenosis, que puede provocar una obstrucción intestinal.
Otra complicación son las fístulas, que son comunicaciones entre dos órganos epiteliales, como de una parte del intestino a otra, o del intestino a otro órgano como la vejiga o la superficie de la piel.
A veces, puede formarse un flemón, que es cuando hay una zona localizada de inflamación en la pared intestinal que puede infectarse y convertirse en un absceso.
Los pacientes pueden tener abscesos perianales, fisuras y fístulas.
Las personas que padecen la enfermedad de Crohn pueden tener un mayor riesgo de padecer cáncer colorrectal.
La colitis ulcerosa está causada principalmente por una respuesta celular Th2 anómala.
Curiosamente, el tabaquismo tiene un efecto protector en la colitis ulcerosa.
La inflamación suele iniciarse en el recto y retroceder por el colon, pero no se extiende al resto del tubo digestivo.
Los síntomas gastrointestinales incluyen dolor abdominal de tipo cólico, diarrea hemorrágica debido a la inflamación que hace que la mucosa gastrointestinal sea frágil y tenesmo debido a la afectación rectal.
Los síntomas extraintestinales pueden incluir anemia ferropénica debido a la pérdida de sangre, así como artritis, uveítis y epiescleritis, colangitis esclerosante primaria y lesiones cutáneas como pioderma gangrenoso y eritema nodoso.
Por último, las complicaciones de la colitis ulcerosa son las hemorragias gastrointestinales graves y la colitis fulminante, que consiste en una hemorragia continua y más de 10 deposiciones al día.
Otra complicación peligrosa es el megacolon tóxico, que es cuando los nervios y los músculos se dañan y el colon se vuelve atónico y se dilata.
En los casos graves, puede producirse una perforación con peritonitis, que provoca fiebres y fuertes dolores abdominales.
Por último, es importante saber que la colitis ulcerosa aumenta el riesgo de cáncer colorrectal incluso más que la enfermedad de Crohn.
Para el diagnóstico de las EII hay que hacer una endoscopia o colonoscopia con biopsia.
Las lesiones de la enfermedad de Crohn en la endoscopia o colonoscopia parecen parches lineales de tejido dañado con mucosa GI normal entre ellos, y se denominan lesiones salteadas.
Fuentes
- "Robbins Basic Pathology" Elsevier (2017)
- "Harrison's Principles of Internal Medicine, Twentieth Edition (Vol.1 & Vol.2)" McGraw-Hill Education / Medical (2018)
- "First Aid for the USMLE Step 1 2018, 28th Edition" McGraw-Hill Education / Medical (2017)