Insuficiencia cardíaca: Revisión de la patología

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Insuficiencia cardíaca: Revisión de la patología

Aparato circulatorio

Trastornos infecciosos, inmunológicos e inflamatorios

Shock

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En la sala de cardiología había dos personas que habían ingresado en el hospital en repetidas ocasiones.

La primera es Lidia, de 70 años, que tuvo un infarto de miocardio hace unos 3 años.

Se presenta con cansancio y disnea.

Dice que suele despertarse por la noche a causa de la disnea, pero que usar más almohadas al dormir le ayuda a aliviarlo un poco.

En la exploración, presenta un edema con fóvea en las piernas y en la auscultación se escucha un ruido S3.

La otra persona es Richard, de 81 años, que ha sido fumador durante los últimos 50 años.

También presenta cansancio, y tiene edema con fóvea, pero en una exploración posterior también hay distensión venosa yugular y hepatomegalia.

Estos dos pacientes padecen insuficiencia cardíaca.

La insuficiencia cardíaca es un síndrome clínico que describe la incapacidad del corazón de bombear suficiente sangre o un punto en el que el corazón no puede suministrar suficiente sangre para satisfacer las demandas del cuerpo.

Esto puede ocurrir de dos maneras: o bien se trata de una insuficiencia cardíaca sistólica, en la que los ventrículos no pueden bombear la sangre con suficiente fuerza durante la sístole, o bien de una insuficiencia cardíaca diastólica, en la que no hay suficiente sangre que llene los ventrículos durante la diástole, denominada insuficiencia cardíaca diastólica.

En ambos casos, la sangre retorna a los pulmones y causa congestión, o acumulación de líquido, motivo por el que se conoce esta patología como insuficiencia cardíaca congestiva, o ICC.

En primer lugar, tenemos la insuficiencia cardíaca sistólica.

Una forma de pensar en ella es que el corazón necesita exprimir un determinado volumen de sangre cada minuto, denominado gasto cardíaco, que puede calcularse como la frecuencia cardíaca multiplicada por el volumen sistólico.

La frecuencia cardíaca es una medición bastante intuitiva, pero el volumen sistólico es más bien tramposo.

Por ejemplo, un corazón adulto puede latir 70 veces por minuto y el ventrículo izquierdo puede exprimir 70 ml de sangre por latido, es decir, 70 x 70 igual a un gasto cardíaco de 4900 ml por minuto, casi 5 litros por minuto.

El volumen sistólico es sólo una fracción del volumen total.

El volumen total podría ser cercano a 110 ml y 70 ml es la fracción que se eyecta con cada latido; los otros 40 ml son una especie de reserva que se queda en el ventrículo izquierdo hasta el siguiente latido.

En este ejemplo, la fracción de eyección sería de 70 ml dividida entre 110 ml, o aproximadamente el 64%; una fracción de eyección normal es de alrededor del 50-70%.

En la insuficiencia cardíaca sistólica la contractilidad del ventrículo izquierdo disminuye, lo que provoca una disminución del gasto cardíaco porque el volumen sistólico es bajo.

Esto significa que también disminuye la fracción de eyección.

Durante la diástole, la sangre vuelve a los ventrículos y se combina con la sangre sobrante que no fue bombeada durante la sístole, y esto se denomina PVTD o relación presión/volumen telediastólica.

En la insuficiencia cardíaca sistólica, no hay que olvidar que la PVTD es alta, porque queda más sangre después de cada latido.

En cuanto a la presión telediastólica, o PTD, que es la presión que se encuentra en el ventrículo al final de la diástole, también será alta, porque el volumen al final de la diástole también es alto.

La insuficiencia cardíaca sistólica está causada principalmente por una baja contractilidad que puede producirse con la isquemia causada por un infarto de miocardio, en el que una parte del tejido cardíaco está dañada y ya no se contrae correctamente.

Otra causa es la miocardiopatía dilatada, en la que el ventrículo está dilatado y debilitado.

Además de la insuficiencia cardíaca sistólica, también existe la insuficiencia cardíaca diastólica, en la que la contractilidad cardíaca es suficiente, pero la sangre que llega a los ventrículos es insuficiente.

En este caso, el volumen sistólico también es bajo pero la fracción de eyección es normal.

Por ejemplo, el volumen total puede ser menor de lo normal, digamos unos 69 ml, y bombeamos 44 ml, así que si dividimos 44 entre 69, obtenemos el 64%, que está en el intervalo normal.

En el caso de la insuficiencia cardíaca diastólica, también hay que observar la presión telediastólica o PTD.

El problema es que el ventrículo izquierdo no es lo suficientemente flexible, por lo que cuando se llena durante la diástole, la presión en su interior aumenta y la PTD también es elevada durante la insuficiencia cardíaca diastólica.

Además, en la insuficiencia cardíaca diastólica, la PVTD es normal, al menos al principio, porque las aurículas son capaces de hacer pasar más sangre al ventrículo.

Una de las causas de la insuficiencia cardíaca diastólica es la hipertrofia ventricular, en la que el miocardio del ventrículo se hace más grueso, lo que disminuye la capacidad de estiramiento de la cámara al llenarse.

Hemos dicho que la insuficiencia cardíaca puede ser sistólica o diastólica y puede afectar al ventrículo derecho, al izquierdo o a ambos, lo que se denomina insuficiencia cardíaca biventricular.

Si sale menos sangre de cualquiera de los dos ventrículos, afectará al otro, ya que funcionan en serie.

Estos términos se refieren realmente al problema principal que afecta al corazón: básicamente, cuál fue el primero.

Es importante recordar que la principal causa de la insuficiencia cardíaca derecha es la insuficiencia cardíaca izquierda.

Cuando la insuficiencia cardíaca derecha no está causada por la insuficiencia cardíaca izquierda, sino por una causa pulmonar, se habla de cardiopatía pulmonar.

En cuanto a los síntomas, en la insuficiencia cardíaca izquierda la sangre empieza a retroceder hacia los pulmones, concretamente a las venas pulmonares y los lechos capilares, lo cual aumenta la presión en estos vasos.

Esto hace que el líquido pase de los vasos sanguíneos al espacio intersticial, provocando un edema o congestión pulmonar.

Esta es una señal muy importante y debe ser recordada.

En los alvéolos de los pulmones, todo el líquido extra hace que el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono sea mucho más difícil, y por lo tanto los pacientes tienen disnea o problemas para respirar.

Otro síntoma es la ortopnea, que es la dificultad para respirar cuando se está tumbado en posición horizontal.

Esto se debe a que hay más retorno venoso desde las piernas y el intestino hacia el corazón, lo que aumenta la cantidad de sangre que retrocede hacia la circulación pulmonar.

Esto también explica por qué estas personas experimentan disnea paroxística nocturna, que es cuando la sensación de no poder respirar despierta a una persona por la noche.

Estas personas suelen dormir con más almohadas para mantener la parte superior del cuerpo un poco elevada.

Esto reducirá el retorno venoso y aliviará la congestión pulmonar.

El exceso de líquido en los pulmones provoca crepitaciones o estertores en la auscultación.

Si una cantidad suficiente de líquido llena los capilares de los pulmones, estos pueden romperse, provocando una fuga de sangre hacia los alvéolos.

Los macrófagos alveolares se comen estos eritrocitos, lo que hace que adopten un color pardo por la acumulación de hierro.

Y entonces se llaman "macrófagos cargados de hemosiderina", también conocidos como las "células de la insuficiencia cardíaca".

Al estar disminuido el gasto cardíaco, no llega suficiente sangre a los órganos vitales.

Por ello, una persona con insuficiencia cardíaca puede presentar también cansancio.

La disminución del flujo sanguíneo a los riñones activa el sistema renina-angiotensina-aldosterona, que aumentará la reabsorción de sodio y agua en los riñones, provocando en última instancia la retención de líquidos.

Fuentes

  1. "Robbins Basic Pathology" Elsevier (2017)
  2. "Harrison's Principles of Internal Medicine, Twentieth Edition (Vol.1 & Vol.2)" McGraw-Hill Education / Medical (2018)
  3. "Heart failure" Lancet (2005)
  4. "Evaluation and Management of Right-Sided Heart Failure: A Scientific Statement From the American Heart Association" Circulation (2018)
  5. "2013 ACCF/AHA guideline for the management of heart failure: a report of the American College of Cardiology Foundation/American Heart Association Task Force on Practice Guidelines" J Am Coll Cardiol (2013)