Desarrollo de la vacuna para la COVID19
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Parece que el mundo entero está conteniendo la respiración por la vacuna de COVID-19.
Pero quizá se pregunte cómo podemos fabricarla.
Hay dos objetivos principales en el desarrollo de una vacuna: en primer lugar, debe ser segura para administrarla a la población en general.
En segundo lugar, debe ser eficaz contra el patógeno, por ejemplo, un virus.
Hay dos formas de comprobarlo: viendo si produce una respuesta inmunitaria significativa frente al virus o viendo si reduce la posibilidad de contraer la enfermedad en sí.
Antes de que una vacuna candidata comience a administrarse a los seres humanos, se somete a extensas pruebas en animales, normalmente con ratones de laboratorio.
En esta fase los investigadores buscan los efectos secundarios en los ratones, que pueden ir desde una leve irritación de la piel en el lugar de la inyección hasta la muerte.
Los investigadores también toman muestras de sangre de los ratones durante los siguientes días o semanas.
Miden las concentraciones de anticuerpos en la sangre de los ratones y buscan específicamente los anticuerpos que se producen para combatir el virus.
La producción de un número suficiente de anticuerpos tras la administración de la vacuna es un resultado prometedor.
A veces se administra el virus a ratones para ver si estar vacunado evita que se contraiga la enfermedad.
Si no hay efectos secundarios negativos significativos y hay pruebas de la eficacia de la vacuna, esta puede pasar a los estudios clínicos.
Los estudios clínicos se dividen en tres fases y están diseñados para medir tanto la seguridad de la vacuna candidata como la respuesta inmunitaria, igual que en los ratones.
En todas estas fases, unas personas reciben la vacuna candidata y otras reciben un placebo con el objetivo de facilitar la comparación de la eficacia de la vacuna.
Normalmente se eligen adultos sanos para estos estudios porque el objetivo es asegurarse de que son los menos propensos a desarrollar un problema grave a causa de la vacuna y para que, si desarrollan un problema de salud, lo más probable es que se deba a la vacuna y no a una enfermedad subyacente.
En los estudios de fase I, se elige a un pequeño grupo de personas del orden de unas pocas docenas para establecer la seguridad de una vacuna candidata, como los efectos secundarios, así como los límites superior e inferior de las dosis de la vacuna.