Citomegalovirus congénito (NORD)
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La infección congénita por citomegalovirus es la infección de un feto por citomegalovirus, o CMV, durante la vida intrauterina.
El CMV es una de las infecciones más comunes que causan defectos durante el desarrollo fetal.
A menudo se agrupa con otras bacterias, parásitos y virus que causan enfermedades similares en el recién nacido, conocidas bajo el acrónimo TORCH, que incluye al Toxoplasma.
Otros patógenos son generalmente sífilis, rubéola, citomegalovirus y virus del herpes simple.
El CMV pertenece a la familia de los virus Herpesviridae.
Los herpesvirus son virus de ADN bicatenario que están rodeados por una envoltura lipídica.
El CMV suele transmitirse a través del contacto con la sangre y otros fluidos corporales como la leche materna, la saliva, las secreciones genitales y la orina de una persona infectada, o bien de órganos trasplantados.
La infección congénita por CMV se produce cuando una mujer embarazada se infecta por CMV por primera vez durante el embarazo, o se produce la reactivación de una antigua infección, o la reinfección con una nueva cepa de CMV.
El virus en la madre viaja a través de la placenta hasta el feto en crecimiento.
Todavía se desconoce el mecanismo exacto por el que el CMV provoca la infección y los defectos en el feto en desarrollo, pero se cree que se debe a dos cosas.
En primer lugar, el CMV puede ser citopático, o dañino para las células, ya que se replica dentro de ellas.
Rompe los citoesqueletos que mantienen la estructura celular, lo que da lugar a células agrandadas con cuerpos de inclusión vírica intranucleares, lo cual le confiere el clásico aspecto de "ojo de búho".
También es posible que el CMV frene el proceso de mitosis, o división celular.
Dado que la mitosis ayuda a impulsar el desarrollo del feto, el tejido con células infectadas podría no crecer adecuadamente.
En segundo lugar, el CMV invade el endotelio de los vasos sanguíneos, dando lugar a una vasculitis o inflamación de los vasos sanguíneos.
La vasculitis puede afectar tanto a los vasos sanguíneos de la placenta como a los del feto, provocando un estrechamiento de la pared del vaso.
Como resultado, no fluye suficiente sangre a los órganos en desarrollo, lo que provoca anomalías.
El CMV congénito también aumenta el riesgo de restricción del crecimiento intrauterino, lo que significa que el feto no crece bien, o de oligohidramnios o polihidramnios, que es el aumento o disminución del líquido amniótico.
La mayoría de las infecciones congénitas por CMV son asintomáticas o silenciosas, y solo 1 de cada 10 bebés infectados muestra síntomas al nacer.
Las manifestaciones clínicas más comunes son las petequias, pequeñas manchas de color púrpura, rojo o marrón en la piel; la ictericia, cuando la piel, el blanco de los ojos y las membranas mucosas se vuelven amarillas; la hepatoesplenomegalia , que es el agrandamiento del hígado y el bazo, y la microcefalia o un tamaño anómalamente pequeño de la cabeza debido a un cerebro poco desarrollado.
El rasgo distintivo del CMV congénito es la pérdida de audición neurosensitiva progresiva y permanente, o sordera, que puede presentarse al nacer o desarrollarse más tarde en la vida.
El CMV congénito también se asocia a anomalías oculares como la coriorretinitis, o inflamación de la coroides y la retina, el estrabismo, o desequilibrio muscular de los ojos, o el deterioro de la visión cortical.
El CMV también puede causar discapacidad intelectual, retrasos en el desarrollo, trastornos del comportamiento, discapacidades motoras y convulsiones.
Aspectos destacados
en inglés
Congenital cytomegalovirus (CMV) is a viral infection that can be passed from a pregnant woman to her fetus, usually resulting in birth defects. Babies affected by congenital CMV are usually born with petechiae, hepatosplenomegaly, sensorineural hearing loss, eye abnormalities, developmental delays, microcephaly, motor disabilities such as cerebral palsy, and frequent seizures.