Síndrome compartimental
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Síndrome compartimental
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Síndrome compartimental
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En el caso del síndrome compartimental, el compartimento se refiere a secciones separadas del cuerpo que contienen músculos, nervios y vasos sanguíneos rodeados por una capa de tejido conectivo fibroso, llamada fascia.
Cuando la presión dentro de estos compartimentos aumenta, el flujo sanguíneo normal puede cortarse, lo que provoca daños en los tejidos debido a la hipoxia, o la falta de oxígeno.
El síndrome compartimental suele producirse en las extremidades, normalmente en la parte inferior de la pierna o en el antebrazo.
Si retiráramos la piel y después quitáramos el tejido graso de la parte inferior de la pierna, descubriríamos la fascia.
La fascia rodea los músculos, manteniéndolos unidos mientras se contraen para mover la extremidad, y también ayuda a unir estos músculos a los huesos.
En un corte transversal de la parte inferior de la pierna, puede verse que la fascia envía tabiques intermusculares que, junto con la membrana interósea entre la tibia y el peroné, dividen la parte inferior de la pierna en cuatro compartimentos.
Los compartimentos anterior, lateral, posterior profundo y posterior superficial contienen sus propios músculos y vasos sanguíneos.
Por ejemplo, el compartimento anterior alberga los músculos que realizan la dorsiflexión del pie y también ayudan a su inversión y eversión; el nervio peroneo profundo los inerva, y la sangre que los irriga proviene de la arteria y las venas tibiales anteriores.
Como la fascia no es elástica, no puede estirarse demasiado.
Por lo tanto, cualquier aumento del volumen celular y extracelular o una disminución de la capacidad de volumen, por ejemplo, con alguna compresión externa, conducirá al aumento de la presión dentro del compartimento.
De este modo se comprimirán las estructuras internas, y las primeras en sentir el efecto de la compresión son las venas, porque la presión dentro de su lumen suele ser baja.
Al aumentar la presión, a continuación se comprimen las arterias, lo que obstruye el flujo sanguíneo normal.
De este modo se interrumpe el suministro de oxígeno y se produce una hipoxia, que hace que las células empiecen a liberar sustancias como histamina y óxido nítrico.
Estas sustancias hacen que los capilares se vuelvan permeables, por lo que el líquido se escapa, provocando un edema extracelular que aumenta aún más la presión intracompartimental.
Veamos a continuación las células musculares.
La hipoxia impide que sus mitocondrias produzcan trifosfato de adenosina, o ATP, que es la principal fuente de energía de la célula.
Dentro de la membrana celular hay una bomba de sodio-potasio que necesita ATP para bombear el sodio fuera de la célula y el potasio hacia el interior.
Así, sin ATP se produce un aumento de los valores de sodio intracelular que induce al agua a moverse hacia las células, con lo que causa un edema intracelular.
Si la hipoxia dura lo suficiente, el edema intracelular puede provocar la rotura de la membrana celular, lo que hace que las proteínas se filtren al espacio extracelular.
Estas proteínas extraen más agua de los capilares y se inicia un círculo vicioso de aumento de la presión compartimental, hipoxia tisular, edema y muerte celular y aún más presión.
La causa más común del síndrome compartimental es la hemorragia dentro del compartimento.
Esto suele ocurrir con la fractura de huesos largos, como la tibia o los huesos del antebrazo, y con heridas penetrantes o intervenciones quirúrgicas que lesionan los vasos sanguíneos.
Otras causas son la inflamación del tejido tras quemaduras graves, la inyección de fármacos por vía intravenosa, el uso repetitivo de los músculos lesionados o las contracciones musculares vigorosas, como en una tetania o en las convulsiones.
Cualquier compresión de la extremidad, como la producida por una lesión por aplastamiento o por una escayola mal colocada, también puede provocar un síndrome compartimental.
Otra posible causa es la lesión por reperfusión.
Esta lesión aparece con el restablecimiento del flujo sanguíneo normal a las células hipóxicas.
Aspectos destacados
en inglés
Compartment syndrome is when increased pressure within a closed space in the body (a compartment) causes decreased blood flow and can result in tissue damage. It usually occurs in the limbs after traumas and fractures, which causes swelling and bleeding within the compartment. Other causes can include severe burns, plaster casts, and surgery.
Symptoms of compartment syndrome include pain, tightness or numbness, loss of pulse in the extremity, and pallor or coolness of the skin. Diagnosis is made with a physical exam and measuring the pressure within the compartment. If not treated in time, it can lead to ischemia, then permanent damage and loss of the limb.
Fuentes
- "Robbins Basic Pathology" Elsevier (2017)
- "Harrison's Principles of Internal Medicine, Twentieth Edition (Vol.1 & Vol.2)" McGraw-Hill Education / Medical (2018)
- "Pathophysiology of Disease: An Introduction to Clinical Medicine 8E" McGraw-Hill Education / Medical (2018)
- "CURRENT Medical Diagnosis and Treatment 2020" McGraw-Hill Education / Medical (2019)
- "Acute Compartment Syndrome" Orthopedic Clinics of North America (2016)
- "The Pathophysiology, Diagnosis and Current Management of Acute Compartment Syndrome" The Open Orthopaedics Journal (2014)
- "Acute compartment syndrome of the limb" Trauma (2006)
- "Evaluation and Management of Acute Compartment Syndrome in the Emergency Department" The Journal of Emergency Medicine (2019)