Celiaquía
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Cada vez es más habitual ver cosas como "pizza sin gluten" o "panecillos sin gluten" y otros artículos sin gluten en restaurantes, supermercados y otros establecimientos dedicados a la alimentación. Esto se debe, en parte, al reconocimiento, la concienciación y el diagnóstico crecientes de una enfermedad llamada celiaquía, antes llamada esprúe celíaco. 1 de cada 100 personas es celíaca, aunque muchas siguen sin ser diagnosticadas.
Actualmente, la celiaquía se entiende como un trastorno inmunomediado en el que el gluten de los alimentos provoca que las células inmunitarias del organismo ataquen a las células del intestino delgado, además de producir autoanticuerpos contra la transglutaminasa tisular, que también se encuentra en el intestino delgado, así como en otros tejidos como el corazón o el hígado.
El gluten se encuentra en los cereales comunes, como el trigo, el centeno y la cebada. Si vemos el trigo, se observan los granos individuales, y dentro de cada grano está el endospermo, que tiene una gran cantidad de nutrientes para el embrión de la semilla, principalmente proteínas y almidón, y algunas vitaminas. El tipo de proteína es el gluten, el responsable principal de la celiaquía.
En realidad, el responsable principal de la celiaquía es la gliadina, un término general que se aplica a un grupo de péptidos del gluten que comparten una secuencia de 33 aminoácidos que desencadena una respuesta inmunitaria. Si alguien con celiaquía se come una pizza a base de trigo, este se descompone en el estómago en los péptidos del gluten y muchas otras sustancias.
Estas otras sustancias no son un problema para la digestión. Sin embargo, los péptidos del gluten, como la gliadina del trigo, tienen un alto contenido de prolina y glutamina, dos aminoácidos que dificultan su digestión.
Cuando las proteínas del gluten no digeridas, como la gliadina, llegan al intestino delgado, se encuentran con la mucosa intestinal, que está recubierta por una capa de células epiteliales intestinales. Las proteínas del gluten pueden atravesar las células epiteliales del intestino, ya sea entre ellas o a través de la célula, desde la membrana apical a la basolateral, y llegar a la lámina propia, que es una capa fina que reviste la pared del intestino.
Una vez allí, una enzima llamada transglutaminasa tisular, o tTG, corta un grupo amida de la proteína. Los macrófagos consumen entonces las proteínas del gluten desamidadas y estas se presentan en sus moléculas del MHC de clase II.
Recuerde que los macrófagos están en el intestino y siempre hacen un "muestreo intestinal": captan las proteínas (que muchas veces son de los alimentos ingeridos) y las muestran a las células inmunitarias.
MHC son las siglas en inglés de complejo principal de histocompatibilidad, que es el nombre de la "bandeja" para la presentación. Es una forma normal de garantizar que no haya bacterias patógenas en el intestino.
Hay un montón de tipos diferentes de "bandejas" del MHC de clase II, que están codificadas por genes llamados genes del antígeno leucocitario humano, o genes HLA. Estos genes determinan qué cosas "presentan" las moléculas del MHC de clase II; por ejemplo, el HLA-DR codifica un MHC que "presenta" algo diferente al que codifica el HLA-DQ.
Los investigadores han observado que los pacientes con celiaquía suelen tener genes HLA específicos, concretamente HLA-DQ2 y HLA-DQ8, que codifican "bandejas" del MHC que permiten que la gliadina desamidada se fije firmemente.
Y cuando la gliadina desamidada está unida fuertemente a estas "bandejas" del MHC, el sistema inmunitario empieza a actuar. El macrófago emite una señal. Y los linfocitos T colaboradores del sistema inmunitario, también conocidos como linfocitos T CD4+, reconocen la gliadina y liberan citocinas inflamatorias, como el interferón gamma y el factor de necrosis tumoral, que son moléculas que inician la inflamación dañando y destruyendo directamente las células epiteliales de las vellosidades del intestino delgado en el proceso.
Además, los linfocitos T colaboradores estimulan a los linfocitos B para que empiecen a bombear anticuerpos IgA contra la gliadina y la enzima transglutaminasa tisular. Los anticuerpos antitransglutaminasa tisular participan en algunas de las complicaciones no digestivas de la celiaquía.
Los anticuerpos antigliadina, en cambio, no causan ningún daño; sin embargo, son útiles para alcanzar un diagnóstico. Por último, los linfocitos T colaboradores también reclutan linfocitos T citolíticos CD8+, lo que empeora mucho la situación. Los linfocitos T citolíticos son atraídos por las células inflamadas y las destruyen.
En resumen, a medida que los pacientes consumen gluten, se estimula el sistema inmunitario y se destruyen las células epiteliales. Es posible que la destrucción de estas células permita que una mayor cantidad de gliadina atraviese el epitelio, puesto que ya no están tan juntas como antes.
Fuentes
- "Robbins Basic Pathology" Elsevier (2017)
- "Harrison's Principles of Internal Medicine, Twentieth Edition (Vol.1 & Vol.2)" McGraw-Hill Education / Medical (2018)
- "Pathophysiology of Disease: An Introduction to Clinical Medicine 8E" McGraw-Hill Education / Medical (2018)
- "CURRENT Medical Diagnosis and Treatment 2020" McGraw-Hill Education / Medical (2019)
- "Ulcerative colitis" The Lancet (2017)
- "ACG Clinical Guideline: Ulcerative Colitis in Adults" American Journal of Gastroenterology (2019)
- "Colonic Sulfide in Pathogenesis and Treatment of Ulcerative Colitis" Digestive Diseases and Sciences (1997)