Taponamiento cardíaco
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La denominación "taponamiento cardíaco" puede desglosarse: "taponamiento" se refiere a la presión que obstruye el flujo sanguíneo y "cardíaco" se refiere al corazón.
Así que en el taponamiento cardíaco hay una acumulación de líquido en el pericardio, y ese líquido ejerce presión sobre el exterior del corazón.
Como resultado, el corazón no puede bombear con normalidad y el flujo sanguíneo se obstruye.
Normalmente, el corazón se encuentra dentro de una bolsa o cavidad de dos capas llamada pericardio.
La capa exterior es el pericardio fibroso, que ayuda a mantener el corazón en su sitio dentro de la cavidad torácica.
La capa interna de la bolsa es el pericardio seroso, que incluye la cavidad pericárdica; está lleno de una pequeña cantidad de líquido que permite que el corazón se deslice mientras late.
Las células del pericardio seroso segregan y reabsorben el líquido, por lo que normalmente no hay más de 50 mililitros de líquido en la cavidad pericárdica en todo momento, lo que equivale a lo que cabría en un vaso de chupito.
El derrame pericárdico se produce cuando este líquido, normalmente protector, empieza a acumularse en el espacio pericárdico.
Puede convertirse en un taponamiento cardíaco dependiendo de la cantidad de líquido que haya y de la rapidez con que se acumule.
Puede producirse una acumulación rápida de líquido como resultado de un traumatismo torácico.
Por ejemplo, una herida de arma blanca puede perforar un vaso sanguíneo y llenar el pericardio de sangre.
Incluso un traumatismo contundente, como el golpe con el volante en el pecho durante un accidente de tráfico, puede provocar un taponamiento porque la fuerza del impacto provoca la rotura de muchos vasos sanguíneos pequeños.
El taponamiento cardíaco también puede producirse unos días después de un infarto de miocardio porque la pared ventricular débil e infartada se rompe al quedar expuesta a las altas presiones ventriculares.
Es como cuando los vaqueros se rompen en el punto en el que la tela está desgastada y ya es bastante débil.
Una causa poco frecuente es la cirugía cardíaca, en la que, de nuevo, un músculo debilitado puede romperse y provocar un taponamiento cardíaco días después de la operación.
Otra causa es la disección aórtica, en la que la sangre se acumula en la propia pared de la aorta.
Si la disección aórtica se rompe a través de la pared de la aorta y a través del pericardio fibroso, la sangre puede derramarse en la cavidad pericárdica y causar un taponamiento cardíaco.
En estas situaciones, incluso un volumen pequeño (de tan solo 150 ml) puede provocar un taponamiento, porque el pericardio no tiene tiempo de estirarse y adaptarse.
Otras causas de taponamiento cardíaco implican factores a más largo plazo, en vez de un traumatismo repentino.
En estos casos, el líquido procede de un pericardio seroso con inflamación crónica que no puede reabsorber el líquido pericárdico tan deprisa como se acumula.
Las causas a largo plazo del taponamiento cardíaco incluyen los cánceres que se han extendido al pericardio, a menudo desde el pulmón o la mama.
Otra causa es la pericarditis urémica, en la que las concentraciones sanguíneas de urea, un producto de desecho nitrogenado, aumentan mucho, generalmente debido a un problema renal.
Las altas concentraciones de urea en la sangre irritan el pericardio seroso.
Con menos frecuencia, el taponamiento cardíaco puede producirse debido al hipotiroidismo o a la inflamación crónica por una enfermedad del tejido conectivo.
En estas situaciones, cuando el líquido se acumula gradualmente, el pericardio puede contener hasta 1,5 l de líquido antes de que se produzca el taponamiento.
En los casos de taponamiento cardíaco, el líquido ejerce presión sobre el propio corazón, impidiendo que se estire o relaje completamente entre las contracciones.
Esto significa que las cámaras cardíacas no pueden llenarse de sangre correctamente, lo que provoca una disminución del gasto cardíaco o que se expulse menos sangre con cada latido, lo que provoca hipotensión.