Hernia cerebral

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Hernia cerebral

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Se denomina hernia cerebral a la situación que se produce cuando parte del tejido cerebral se desplaza fuera del cráneo, o lo hace a través o dentro de una estructura con el cráneo.

La hernia cerebral suele producirse en respuesta a un aumento de la presión intracraneal, es decir, con una presión elevada dentro del cráneo.

Una presión intracraneal superior a 15 mmHg se considera alta.

Para empezar, revisemos la anatomía básica del encéfalo.

El encéfalo tiene varias regiones: la más evidente es el cerebro, que se divide en dos hemisferios cerebrales, cada uno de los cuales presenta una corteza (una región exterior) dividida en cuatro lóbulos que incluyen el lóbulo frontal, el lóbulo parietal, el lóbulo temporal y el lóbulo occipital.

También hay una serie de estructuras adicionales, como el cerebelo, que está debajo, así como el tronco encefálico, que se une con la médula espinal.

Al acercarse, el encéfalo y la médula espinal están cubiertos por las meninges, que son tres capas protectoras del encéfalo.

La capa interna de las meninges es la piamadre, la capa media es la aracnoides y la capa externa es la duramadre.

Las dos primeras, la piamadre y la aracnoides, forman el espacio subaracnoideo, que alberga el líquido cefalorraquídeo o LCR.

El LCR es un líquido claro y acuoso que se bombea alrededor de la médula espinal y el encéfalo, amortiguando los impactos y bañándolos en nutrientes.

La membrana externa es la duramadre, que forma los pliegues meníngeos, como la hoz del cerebro y la tienda del cerebelo.

La hoz del cerebro es un pliegue meníngeo que desciende hasta la fisura longitudinal que separa los hemisferios cerebrales.

El borde libre de la hoz del cerebro está en estrecho contacto con la parte central del encéfalo llamada cuerpo calloso, que conecta el hemisferio izquierdo y el derecho.

También está la tienda del cerebelo, un pliegue meníngeo situado en la parte posterior del cráneo, que separa el cerebro del cerebelo.

El borde libre de la tienda del cerebelo está en estrecho contacto con el tronco encefálico, que es la región que conecta el encéfalo y la médula espinal.

El cráneo tiene un volumen determinado y la presión en su interior se mantiene relativamente constante.

En otras palabras, la suma de los volúmenes del encéfalo, el líquido cefalorraquídeo y la sangre venosa y arterial intracraneal es siempre la misma.

Por lo tanto, en presencia de un aumento en el volumen de cualquiera de estos tres hay una disminución compensatoria en los otros dos.

Por ejemplo, si una pelota de golf a gran velocidad nos golpeara en la cabeza, podría romperse una arteria dentro del cráneo.

A medida que la arteria sangra, la sangre comienza a acumularse, lo que conduce a lo que se llama un efecto de masa dentro del cráneo, y ese efecto de masa eleva la presión intracraneal.

Para ayudar a reducir el volumen y la presión de cara a recuperar la normalidad, disminuye la producción de LCR y aumenta la reabsorción de este líquido.

Con el tiempo, si la hemorragia arterial continúa, puede sobrepasar la capacidad del organismo para compensar, y la presión intracraneal empieza a ser bastante alta, y eso puede llevar a una hernia cerebral.

Así pues, la hernia cerebral puede estar causada por un efecto de masa focal, como la hemorragia arterial, o bien de masa difusa, según el problema esté en una zona concreta o afecte a todo el encéfalo.

Además de las hemorragias intracraneales, otras causas de efectos de masa focal son los tumores y los abscesos.

Todas estas masas focales también crean una inflamación circundante que provoca un edema local, lo que hace que la masa focal sea aún mayor.

Los efectos de masa difusa están causados por un edema cerebral generalizado, que es una acumulación excesiva de líquido en todo el tejido cerebral.

Se aprecia un edema citogénico, que aparece cuando existe una acumulación de líquido dentro de las células del encéfalo, debido a una retención de sodio y agua, y también un edema vasogénico, cuando el líquido se acumula justo fuera de las células, en el espacio intersticial.

Algunas causas de edema cerebral son los grandes accidentes cerebrovasculares isquémicos y la meningitis.

Según el tamaño y la localización del efecto de masa, existe la posibilidad de que se produzcan hernias cerebrales, que pueden ser supratentoriales e infratentoriales.

La hernia supratentorial se refiere al desplazamiento del cerebro que está por encima de la tienda del cerebelo, y la hernia infratentorial describe la hernia del cerebelo situada por debajo de dicha tienda del cerebelo.

En conjunto, las hernias supratentoriales incluyen cuatro tipos de desplazamiento y se diferencian por la parte exacta del encéfalo afectada.

El primer tipo de hernia supratentorial es la hernia uncal, también denominada hernia transtentorial.

En esta hernia, la parte más interna del lóbulo temporal, llamada uncus, se desliza hacia la tienda del cerebelo y ejerce presión sobre el tronco cerebral.

El uncus puede comprimir el nervio motor ocular común, lo que provoca una parálisis del nervio motor ocular común.

En la parálisis del nervio motor ocular común, el globo ocular se desplaza "hacia abajo y hacia fuera", debido a la pérdida de inervación de los músculos controlados por el nervio.

Además, la pupila afectada se dilata y no se contrae en respuesta a la luz.

La arteria cerebral posterior también puede comprimirse, lo que provoca un accidente cerebrovascular isquémico en la parte occipital del encéfalo, responsable del procesamiento de la información visual.

Esto conduce a la hemianopía homónima, que es una pérdida de visión en las mitades izquierda o derecha de los campos visuales de ambos ojos.

La visión se pierde en las mitades contralaterales a la arteria cerebral posterior afectada.

Aunque existe una pérdida parcial de la visión, la función macular se conserva, con lo cual la visión central sigue siendo nítida y detallada.

Esto se debe a que la parte del lóbulo occipital encargada de la mácula recibe sangre tanto de la arteria cerebral posterior como de la arteria cerebral media.

La hernia uncal estira y a veces rompe ramas de la arteria basilar paramediana que nutren el tronco encefálico.

Esto provoca pequeñas hemorragias lineales o en forma de llama, denominadas hemorragias de Duret, que pueden verse en la autopsia.